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Los Misioneros Redentoristas

La Congregación del Santísimo Redentor, fundada por San Alfonso, es un Instituto religioso misionero integrado por miembros de diversos ritos y está presente en 77 países. Su fin es “seguir el ejemplo de Jesucristo salvador, en la predicación de la divina Palabra a los pobres, como El dijo de sí mismo: “Me envió a anunciar la Buena nueva a los pobres””.

La Congregación sigue el ejemplo de Cristo por la profesión de la vida apostólica, la cual comprende a la vez la vida especialmente consagrada a Dios y la actividad misionera de los Redentoristas.

Para responder a su misión en el seno de la Iglesia, la congregación redentorista se organiza como un cuerpo misionero, cuyos miembros viven en comunidad.

Movidos por el espíritu apostólico e imbuido del celo del Fundador, fieles a la tradición marcada por sus antepasados y atentos a los signos de los tiempos, todos los Redentoristas, como cooperadores, socios y servidores de Jesucristo en la gran obra de la Redención:

  • Son enviados a predicar el Evangelio de Salvación a los pobres
  • Forman una comunidad apostólica
  • Consagrada de modo especial al Señor
  • Que recibe una formación apropiada
  • Y cuenta con una forma adecuada de gobierno

 

Perfil del Misionero Redentorista

Los Redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. No presumen de sí y practican la oración constante. Como hombres apostólicos e hijos genuinos de San Alfonso, siguen gozosamente a Cristo Salvador, participan de su misterio y lo anuncian con la sencillez evangélica de su vida y de su palabra. Con plena disponibilidad para todo lo arduo, como fruto de la abnegación de sí mismos, viven preocupados por llevar a los hombres la “Redención copiosa” de Cristo (Const. 20).

Misioneros de los Pobres

Este es otro de los distintivos de los Redentoristas, San Alfonso solía decir que la atención a los más abandonados era la tarea propia de la Congregación: “…Tengamos por tanto, en nuestros corazones un amor particularmente tierno hacia aquellos marginados, a los que nadie presta atención”…

En nuestras Constituciones este deseo de Alfonso se sigue realizando en cada contexto social. Leemos en  Constituciones 4 y 5  “Entre los grupos humanos más necesitados de socorro espiritual, los Redentoristas han de dar preferencia a los pobres y humildes de condición y a los oprimidos, cuya evangelización es señal de la llegada del Reino de Dios ( cfr. Lc 4,18) y con quienes ha querido Cristo en cierto modo identificarse (cfr. Mt. 25,40) .

La preferencia por las situaciones de necesidad pastoral ó de la evangelización propiamente dicha y la opción por los pobres constituyen para la Congregación su misma razón de ser en la Iglesia y el sello de su fidelidad a la vocación recibida” . Los Redentoristas no debemos pasar por alto el grito de los pobres. Debemos entregarse por entero a la redención del hombre en su totalidad, a la justicia social y al desarrollo del hombre en plenitud ”

Este servicio a los pobres se desarrolla de muy diversas maneras en los cinco continentes y en más de 77 países diferentes. Muchos Redentoristas trabajan directamente  en los grandes cinturones suburbanos, con los pobres en el Tercer Mundo, con los leprosos, con los drogadictos, con los enfermos y presos, en los barrios pobres y en los campos de refugiados.

Anunciamos la abundante redención

La tarea principal de los Redentoristas es anunciar la Palabra de Dios, de acuerdo con el lema del escudo   “Cerca de El hay abundante redención”… anunciamos el Evangelio como un mensaje liberador de paz y de esperanza; como una alegre noticia, que presta confianza al hombre de hoy en sus problemas y dudas, en sus angustias y necesidades.

Los Redentoristas, de acuerdo con nuestra propia tradición podemos decir que la misión popular es nuestra principal actividad.

También, según las circunstancias y las necesidades pastorales, hay otras formas de anuncio: ejercicios espirituales, pastoral de centros de peregrinación, trabajo en las comunidades de base, formación religiosa de los adultos, apostolado de la prensa.

Como Alfonso quería que los Redentoristas predicamos con un estilo muy sencillo. Decía frecuentemente: “…Prediquen de tal manera que todos los comprendan … El pan de la palabra divina debe ser repartido en pedacitos para que queden saciados hasta los más ignorantes… Aquellos predicadores que se predican a sí mismos causan un gran estrago en la Iglesia».

Testigos del Evangelio

Como los Redentoristas llevamos el nombre del Redentor, nuestra vida y todos nuestros esfuerzos giran en torno a la persona de Jesucristo. La expresión «Seguimiento de Cristo» define el núcleo de la espiritualidad redentorista.

Por la profesión religiosa los redentoristas consolidamos nuestra existencia personal y comunitaria para dedicarnos por entero al anuncio del evangelio y ejercitarnos en la perfección de la caridad apostólica, que es lo que constituye el fin propio de la Congregación.

Escogidos para la obra a que hemos sido llamados (cf. Hch 13,2), los redentoristas estámos dispuestos a entregarnos de por vida a la vocación y a renunciar a nosotros mismos y a cuanto poseemos para ser discípulos de Cristo y hacernos todo para todos (cf. 1Cor 9,22).

Dentro de la Iglesia, que continúa y desarrolla la misión salvadora, los redentoristas siguen el mismo camino que Cristo: el camino de la virginidad, de la pobreza, de la obediencia, del servicio y de la inmolación de sí mismo hasta la muerte, de la que salió vencedor por su resurrección.

Por esta total entrega a la misión de Jesucristo, los redentoristas compartimos la abnegación de la cruz del Señor, la libertad virginal del corazón, la profunda disponibilidad para dar vida al mundo. Por consiguiente, al anunciar la vida nueva y eterna procuramos ser ante los hombres signos y testigos de la fuerza de la resurrección de Cristo.